Este es el blog que me hubiera gustado leer antes de salir de viaje por primera vez. Más que contar lo que hice, quiero compartir los encuentros con personas de distintos paÃses, idiomas y creencias. Con el tiempo entendà que, más allá de esas diferencias, hay algo que nos une. Llamalo energÃa, azar, Dios o como quieras. Yo elijo pensar que hay un hilo que nos cruza a todos.
Aclaro algo desde ahora: para preservar la privacidad de las personas que conocÃ, voy a usar nombres ficticios. Las nacionalidades, en cambio, van a ser reales. Asà dejo en claro que este es el relato de un argentino que salió al mundo a observarse a sà mismo y a los demás. Al principio creà que viajaba para conocer personas y lugares, pero con el tiempo entendà que cuanto más exploraba, más aprendÃa sobre mà y sobre la gente de mi propio paÃs.
Los lugares y los tiempos de mi viaje son arbitrarios, ya fueran dos dÃas en Belice o varios meses en Brasil. Tal vez lo más sensato –y lo más barato– hubiera sido planificar el recorrido desde el principio, marcando en un mapa los sitios que de verdad me interesaban. A mà me gusta la historia, por ejemplo, asà que el Museo Nacional de AntropologÃa deberÃa ser una parada obligatoria en la Ciudad de México.
Lo cierto es que estuve en CDMX y no fui al museo. ¿Por qué? Por falta de planificación. Siempre fui poco adepto a las cuestiones prácticas. Hoy me arrepiento de no haber visitado ciertos lugares, por eso, si vas a hacer tu primer viaje solo y sin fecha de regreso, te dirÃa que organices al menos el primer mes según tus gustos. Saber qué hay para hacer en cada lugar ayuda a no perderse sitios que valen la pena y que a veces están al alcance de la mano, como la isla de Ometepe en Nicaragua, el Parque Nacional Tayrona en Colombia o las Cataratas del Iguazú en Argentina.
En cualquier caso, cada viaje es único e irrepetible. Al final de cuentas, lo que más importa son las personas que se crucen en tu camino. Si no te pinta organizar nada (porque, seamos honestos, a mà no me pintó), igual está bien. No me hice un blog para darle órdenes a la gente. Aprenderás sobre la marcha, aunque eso trae el riesgo de gastar dinero de más o, peor, perderte lugares que valen la pena.
También quiero dejar algo claro para los nacionalistas sensibles. No creo que ningún paÃs sea mejor que otro. Yo mismo cometà más errores de los que puedo contar y escribo desde mis limitaciones, mis prejuicios y mi ignorancia. Todo lo que leas acá es mi responsabilidad. A las personas que aparecen –con sus nombres cambiados– solo les puedo agradecer por haber formado parte del camino.
En definitiva, este relato es el registro de alguien que quiso viajar y ser feliz lejos de su casa. Lo intenté mil veces, me equivoqué y seguà adelante. No es mi objetivo dar lecciones ni fórmulas. Solo quiero contar lo que vi, lo que sentà y lo que aprendà mientras trataba de no rendirme, incluso en los momentos más difÃciles.
Ahora sÃ, basta de preámbulos. Que empiece el viaje.
