Viajo y Escribo
¡Bienvenidos al desierto!
Este espacio nació después de viajar y escribir durante más de una década.
Acá no vas a encontrar guías de viaje, consejos para turistas ni fotos con filtro.
Pero sí hay crónicas de un duelo, de lo que vi en la guerra y vagando por el mundo.
Podés empezar por el principio, navegar por categorías o leer lo más reciente.
Hacé lo que quieras.
Solo deberías saber que el norte de todo este caos es una niña que,
sin poder hablar, me enseñó a vivir.
Gracias por la visita.
Si es tu primera vez acá, arrancá por estas:
Luna salvadoreña
Crucé a El Salvador con nueve dólares. Encontré una iglesia con ‘dormida gratis’, cambié un…
Dos días en Hollywood
Un día me llamaron para un “filme internacional” y terminé en una fiesta del cartel,…
Viajo y Escribo en Ucrania: diario de guerra #18
En Kyiv casi todo estaba cerrado y el silencio se cortaba con cuervos, sirenas y…
La caída
Volví de Ucrania, pero no volví del todo. La guerra me siguió adentro, me empujó…
Barro y sangre
En mi último día en Longobardi llovía a baldazos y yo caminaba con un podcast…
Para vos
La última entrada antes del lanzamiento. Para vos flaca. Sigo buscándote en algún lugar.
Últimas entradas:
Para vos
La última entrada antes del lanzamiento. Para vos flaca. Sigo buscándote en algún lugar.
No pasó nada
Hay gestos que para algunos no significan nada. Y para otros… no se terminan nunca.
La vida grande
Cuando me dijeron que tenía cáncer, pensé que había vivido una vida grande. Después entré a una sala de espera y entendí que no tenía ni idea.
El lunar
Me saqué un lunar por estética. Lo mandé a analizar pensando que no sería nada. En Brasil me llegó el resultado, y no fueron buenas noticias.
Los ojos que vieron demasiado
En un hostel de Bahía conocí a una israelí con tatuajes de guerra y ojos que habían llorado demasiado. Le escribí una carta en hebreo torpe. Y esta entrada, claro….
Los hermanos sean unidos
Escribo esto por agradecimiento. Y porque en una era de pantallas y algoritmos, yo crucé la cordillera para celebrar mi amistad con él.
La simple felicidad
Si uno anda por el mundo, come asados, mira las nubes y respira aire puro, tiene que ser muy tonto para no sentirse feliz. Al menos por un rato.
Wallmapu y la hipotenusa
Lican Ray, territorio mapuche, casas de 200 mil dólares y gente que moraliza sin soltar nada. Algo no cierra.
Los hombres rotos
En Lican Ray conocí hombres que hace años no se acercan a una mujer. No porque no puedan. Porque no quieren volver a pasar por lo mismo.
Estoy viajando otra vez
Llegué a Lican Ray y caminé hasta la plaza. Ahí estaba Mario, el wn pelao. Nos dimos un abrazo. Mientras en Argentina contaban los votos, yo estaba en el sur…
Un completo italiano
Cajero, completo italiano, puchos y baño pago. Una hora en Temuco es suficiente para sentirse en Chile.
Pino Hachado
Crucé por Pino Hachado. El paso más fácil y rápido de mi vida. Quince minutos y ya estaba en Chile. Una señora confundió su valija con la mía. El chofer…
¿Una monedita, loco?
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