Si llegaste hasta acá, es probable que algo de lo que leÃste te haya resonado. Quizás vos también estés viajando para encontrar algo, o quizás estés lidiando con tus propios monstruos en silencio.
O tal vez yo te caiga mal y quieras putearme. Está bien. No pretendo caerle bien a todos. Si leÃste algunas entradas, sabrás lo que pienso de muchas personas, por lo que es comprensible que yo no me encuentre la lista de tus seres más queridos.
Como sea: si tenés ganas de compartir una historia, hacerme una pregunta sobre viajes (el de afuera o el de adentro), o solo querés decir «hola» para que el desierto se sienta menos vacÃo, acá estoy.
Podés escribirme a mi correo personal o encontrarme en las redes donde, a veces, también trato de ponerle palabras a lo que veo.
Leo todo. Tardo un poco en responder, pero respondo. Ahora bien: si me vas a hacer una pregunta que se puede buscar en Google, no te voy a responder. Disculpame, pero no. El tiempo es oro, hipotético lector.
De cualquier modo, gracias por estar del otro lado.
Federico
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