La simple felicidad

Hoy es jueves. Mañana se cumple una semana desde que salí de Luque. Pasó todo rápido: Córdoba, Neuquén, el cruce, Temuco, los asados, la marihuana, las charlas con los rotos, las puteadas al Wallmapu de living. Y ahora estoy acá, en una casa calentita, escuchando el río y a los perros afuera como si esto fuera lo más normal del mundo.

No hice nada espectacular. Caminé por el lago, comí como un chancho, hablé con amigos, miré montañas. Pero a veces eso es todo. No hace falta andar en modo épico todo el tiempo.

Si uno anda por el mundo, conoce gente buena, come asados, camina por un lago, mira las gaviotas, el agua, las nubes, las montañas, los volcanes, los ríos y respira un poco de aire puro… tiene que ser muy tonto o muy ciego para no sentirse feliz. Al menos por un rato.


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¿Una monedita, loco?

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