Tres días sin cama
Tres días sin cama en Belice, un vuelo barato con whisky y el regreso a Medellín: Palm Tree, un tal David políglota y el comienzo de Malevo.
Primer viaje desde la frontera de Argentina con Bolivia hasta México, luego Belice, Colombia y Chile. El comienzo de todo.
Tres días sin cama en Belice, un vuelo barato con whisky y el regreso a Medellín: Palm Tree, un tal David políglota y el comienzo de Malevo.
En Malevo aguanté dos horas para ir al baño y un cocinero me apuró a los gritos. Salí con sangre en el ojo y casi terminamos a las piñas.
Problemas en la cocina Leer más »
En Malevo yo era el mesero torpe: botellas, copas, un bife en un cliente y un récord absurdo: 28 platos rotos. Humor, vergüenza y oficio.
El mesero al que se le caían las cosas Leer más »
Pulí copas, abrí mesas, serví parrilladas y escuché al Chaqueño hasta odiarlo y volver a quererlo. Al final entendí: lo único que te llevás es la gente.
Mi vida en Medellín transcurrió con cierta estabilidad durante algunos meses, si es que se le puede llamar estabilidad a ser mozo, convivir con los vicios y enamorarse siempre de quien no corresponde. Para Navidad vinieron mi hermano y dos amigos: Lucas y el Ruso. Dejaron unas cuantas noches inolvidables. En una de ellas soñé
Del éxtasis a la agonía Leer más »
Volé de Medellín a Santiago para ahorrar dinero y terminé ganando algo mejor: un hogar del otro lado de la cordillera. Llegué con prejuicios, dormí en el aeropuerto, me confundí el palacio con el metro y caí en la casa de Mario, un chileno al que apenas conocía. Me iba a quedar dos noches. Me quedé trece. Y ahí entendí que la amistad también puede ser patria.
En la terminal de Santiago vi cómo a un yanqui casi sin español le cobraban más del triple por un pasaje a Mendoza. Me metí, lo frené y ahí empezó una amistad de unas horas: cerveza Escudo, una pastilla rosa, nieve en Los Libertadores y una frontera helada donde improvisé una historia para que nos dejaran pasar. En Mendoza, antes de perderse en la oscuridad, me dejó un fajo de billetes y una frase que todavía me pesa.
Pasaportes, pastillas y pasajes Leer más »