Segundo viaje

Segundo viaje por Brasil y las Guyanas.

El país sin inodoros

En Guyana sentí un retroceso: rutas rotas, buses viejos y baños que eran un agujero en el piso rodeado de moscas. En Georgetown no nos inspiró confianza y nos subimos a una trafic con 19 personas para cruzar la selva durante 18 horas rumbo a Brasil. No pasó “nada” y, sin embargo, me acuerdo de todo: la incomodidad, los pájaros, el porro del rastafari y esa certeza rara de estar vivo.

El país sin inodoros Leer más »

Todo es caro para un seco

Guayana Francesa fue una rareza: Renault y Citroën en plena selva, calor brutal y un país donde nadie parecía hablar otra cosa que francés. Intentamos hacer dedo hacia Cayena y todos pedían plata: era sol o billete. Cuando por fin subimos a un auto, el tipo manejó como un loco y casi nos mata antes del puente del Approuague. En Cayena entendimos rápido el título: todo es caro para un seco. Euro, hotel imposible, cigarrillos carísimos y ganas de irnos. Esa misma noche cruzamos el Maroni sin sellar el pasaporte y entramos a Surinam, el siguiente capítulo de la aventura.

Todo es caro para un seco Leer más »

Pensamientos en francés

En Macapá conocimos a un chileno que reparaba barcos en Guayana Francesa: ganaba en euros, vivía de ilegal y chasqueaba los labios sin parar. Esa noche, mientras él se iba rumbo a la excolonia, yo no podía dejar de pensar si volver a Argentina era lo correcto. Al día siguiente cruzamos el Oiapoque hacia Saint-Georges y entramos a Guayana Francesa: selva húmeda, calor pesado y un oficial de Migraciones que solo hablaba francés. Por lo pronto, estaba en otro país. Y esa sensación siempre es buena.

Pensamientos en francés Leer más »

El río Amazonas

En el barco del Amazonas, el motor no se callaba nunca y comer al lado de la sala de máquinas era una tortura. Alejandro —«Pipi»— casi tiene acción con una enfermera, pero la noche terminó en pedido de plata y una foto desnudo. Yo me quedé con otra escena: camarones de una bolsa de plástico en la proa, el sol cayendo y las colas volando al río. Ahí entendí que algunos instantes justifican todo. En Macapá compré un pasaje a Córdoba. Todavía faltaba cruzar las Guayanas.

El río Amazonas Leer más »

Aventura y supervivencia

Se me acababa Brasil y el único camino hacia Guayana Francesa era el Amazonas. Compramos los pasajes, nos colgamos las hamacas y durante días solo existieron río marrón, selva verde y cielo negro. En el barco viajaban muchos africanos, sobre todo senegaleses, que comerciaban de todo. Yo estaba ahí por aventura. Ellos, por necesidad. Y en medio de ese río inmenso entendí algo simple: algunos viajan para buscarse; otros, para sobrevivir.

Aventura y supervivencia Leer más »