Guía práctica para aquellas personas que quieren viajar, pero tienen miedo

Éste es un texto para mi yo del pasado, a quien le hubiera encantado leer algo así antes de viajar por primera vez.

Bienvenido a esta guía especial –y gratuita, faltaba más– dedicada a quienes quieren viajar y no se animan, o necesitan consejos para tomar la decisión. A todos ellos les digo sí: viajen. Viajar fue una de las mejores decisiones que tomé en mi vida.

No hablo de viajar durante cuatro días o tres semanas para tirar la casa por la ventana a un lugar turístico, aunque esto sea divertido. Viajar de esta manera es una experiencia fantástica: puede hacerlo cualquiera y por lo general se denominan vacaciones. También lo recomiendo, pero esta guía es especial porque está dedicada a aquellos que sientan en lo más profundo de su interior la necesidad de irse a conocer el mundo para reencontrarse con ellos mismos y con la naturaleza, de la que somos parte.

Viajar por el mundo ¿Para qué?

Cada persona tiene sus propios motivos para viajar: nadie sensato diría “viajar es malo”. Viajar es bueno, ¿sí? Viajar es excelente. Podríamos pasarnos horas enumerando las indiscutibles ventajas que tiene viajar, con y sin dinero. Pero para que transitar por los caminos del mundo sea no solo una experiencia placentera –porque siempre lo es– sino que además tengas la oportunidad de construir algo positivo a largo plazo, antes es mejor pensar en algunas cuestiones. Yo no pretendo ser terapeuta de nadie, pero quizás pueda orientarte un poco. Quizás te pase algo de esto:

• No te sentís feliz.
• Tu vida es rutinaria y tus días pasan sin emociones.
• Experimentas sensaciones de soledad, como que no encajás del todo en tu entorno, y con frecuencia te preguntás ¿qué estoy haciendo acá?
• Estás dependiendo de algo o alguien, lo que te perjudica.
• Experimentas momentos de soledad.
• Sentís que el tiempo no te alcanza para hacer todo lo que quisieras.
• Te va mal en la universidad o en el trabajo, o te va bien pero sentís que «no es lo tuyo».
• Hace poco terminaste una relación y te cuesta pensar en otra cosa. Tal vez pienses que necesitas irte bien lejos, cambiar de aire y conocer gente nueva (buena noticia: viajar si sirve para el mal de amores).
• Estás atravesando algún tipo de duelo y procurás ahuyentar la tristeza.
• Sufrís de depresión o algún trastorno de la personalidad.

Primer consejo: No viajes para escaparte. Escapar no es la solución. Si hay algo malo que te está haciendo mal, es probable que eso te acompañe en tus viajes. Lo bueno es que el tiempo con uno mismo te ayudará a descubrir qué es y trabajar en ello. ¿Qué quiero decir? Una cosa es que sientas que tu vida es rutinaria y que necesitás un cambio, o que te haya dejado tu expareja, otra muy diferente es que tengas pensamientos violentos o destructivos (con los demás o hacia vos mismo) y que ello derive en problemas de personalidad o adicciones.
Si es tu caso, busca ayuda. No esperes otro segundo, mañana puede ser tarde. Digo esto porque conocí gente que viajó para escaparse de sí mismo y de sus problemas y se encontró con la muerte.

Perdón por el tono trágico, pero estoy tratando de hablar en serio. Querer escapar no es un buen motivo para irse de viaje. Si estás lidiando con problemas de violencia, alcohol o drogas, quizás esto pueda servirte. Mi consejo es que te aferres a la vida: podés estar orgulloso de vos mismo. Peleá por algo. Defendé algo. No dejes que tus seres queridos te vean en un cementerio porque no pudiste manejarlo a tiempo.

Amigo o amiga, sería genial que en este momento te sinceres con vos mismo, te olvides del resto del universo y que te preguntes: ¿quiero viajar para escaparme de mis problemas o porque quiero ser una mejor persona y vivir en paz? ¿Me voy de viaje para consumir drogas y tener sexo? ¿Soy curioso y quiero un poco de todo? Podés hacer lo que quieras y las cosas le llegan a quienes las busca: eso es lo genial de viajar. Pero es bueno identificar qué estás buscando para saber cómo conseguirlo y para no chocarte con la dura pared de la realidad si las cosas no salen como esperabas. No esperes que te pasen cosas muy buenas si solo pensas en la diversión a corto plazo y vas por ahí mintiendo y quedándote con lo que no es tuyo. De cualquier modo, las malas experiencias te harán crecer como persona y te ayudarán a forjar tu personalidad.

Ahora bien: si querés viajar pero te asaltan miedos y dudas, dejame decirte que casi todos vivimos con miedos y dudas. Son muy pocos los que no no temen porque alcanzaron la iluminación. El miedo es inescindible de nosotros, primitiva parte del instinto de supervivencia, la reacción del cuerpo ante el peligro inminente. Hace que miremos hacia ambos lados cuando cruzamos la calle y que realicemos el gesto de cubrirnos si algo aparece por sorpresa.

Sentir miedo está bien sólo cuando es obvio que nuestra integridad física corre peligro.

El problema es si ese miedo se apodera de otros aspectos de nuestras vidas. Creo cada uno sabe con certeza y al instante si el miedo o alguna de sus múltiples formas está controlando por demás algún aspecto de su vida.

La clave para vencer a ese miedo está en nuestro interior, aunque esta frase parezca salida de las enseñanzas del maestro Roshi. Si hay algo que te está perjudicando, identificá de qué manera y cómo se manifiesta. Hacele frente. No hay grandes recetas ni soluciones rápidas, es simple y complejo a la vez. Una de dos: a tu vida la controlará el miedo o tu verdadero ser. Es un campo de batalla donden los pensamientos se enfrentan con tu naturaleza más profunda.
El miedo te ofrecerá miles de excusas: si lo escuchas, terminarás convenciéndote que lo mejor es no hacer nada y dejar todo como está. Hay posibilidades de que todo salga mal, pase algo y termines perdiendo de algún modo. Podés hacerle caso y dejar que el miedo te convenza.

No pasa nada, no estás obligado a hacer algo que te de miedo. Ahora bien: los cobardes no hacen historia. No todas las personas están preparadas para realizar el gran sacrificio que implica tomar decisiones y mantenerlas para disfrutar del presente y construir el futuro. Supongo que algunas personas desean tener un discreto paso por la vida, sin demasiado esfuerzo: para ello, es necesario hacer lo que todos suponen, lo que minimizará la posibilidad de cometer grandes errores o recibir críticas. Hay quienes, de algún modo, deciden ser un engranaje más de este enorme sistema del que todos formamos parte.
Si elegís este camino, debo decirte que deberás vivir con la conciencia de que elegiste no hacer nada por vos ni por el mundo. Tampoco serás capaz de desarrollar tu máximo potencial, algo de lo que con certeza te arrepentirás: el tiempo no regresa. No esperes felicitaciones ni admiración de los demás, aunque en lo personal respeto a aquellos que decidan vivir una vida sin demasiados sobresaltos. De cualquier modo, es probable que cuando nuestra vida termine sea como si nunca hubiésemos existido y que nuestro paso por este planeta sea olvidado por completo, como máximo, dentro de cien años.

Ahora bien, conociendo esta dura realidad, hay gente que no se conforma con una vida así y busca algo más, como la felicidad y la prosperidad.
Para hablar de felicidad hay que entenderla. Yo me planteo la felicidad de esta forma: como un estado permanente de equilibrio, paz mental y amor, con uno mismo, con la vida, con el universo y con los seres que lo conforman. Esto incluye independencia económica, libertad, cuerpo sano, mente sana y conciencia limpia. Que el tiempo de vida no se me haga muy corto ni muy largo. Conocer personas y lugares bellos de la tierra y poder ayudar a los demás. Amar y ser amado. Además, dejarle algo al mundo después de mi muerte. Para eso escribo: es mi idea de inmortalidad, por poco o mucho que eso signifique.
Eso es la felicidad para mí. Esto es personal y es mi idea de felicidad.
Yo no tengo todas estas cosas. No es fácil obtenerlas y no muchos pueden decir que las tengan. Sin embargo, mi filosofía de vida se basa en lo siguiente: si no vivo en ese estado de felicidad, voy a tratar de conseguirlo. Aunque eso implique cansarse. Y si estoy cansado, voy a seguir intentando. Creo que la energía del universo acompaña a quienes tienen el mérito de estar cansados y no rendirse. Y si nunca consigo esa felicidad, encuentro mucho más digno morir intentando que resignarme a no serlo y vivir una vida vacía, llena de dolor y mentiras. Con el tiempo, descubrí que plantearme estos objetivos, leerlos cada tanto y tratar de conseguirlos me otorga paz mental, un estado fundamental en mi vida y que trato de conseguir a diario. La paz, para mí, es la mejor emoción de todas.

La paz tiene que provenir de tu interior y no de afuera. Pensá en viajar por vos mismo y no para demostrarle nada al mundo. A la única persona a la que tenés que demostrarle que sos genial es a la que está adentro de tu cuerpo. Sos la única persona a la que le debes explicaciones y el único ser que te acompañará hasta la muerte (y que estará con vos incluso si hay un más allá). ¿Qué tal si tomas las decisiones necesarias para que tu corta existencia en este mundo sea feliz?
Segundo punto: No por viajar vas a ser mejor persona o más sabia. Hay gente que viajó mucho y, a mi parecer -si me permite la expresión- son unos pelotudos bárbaros. Sobre todo porque se creen mejores seres humanos que aquellos que no viajaron. Viajar no te hace mejor que el resto. Si te dejás empapar por otras culturas y la sabiduría del universo, conocerás mejor tu propia cultura y tu propio ser, por lo que te valorarás más a vos mismo y al lugar donde naciste.
Viajar puede hacer que seas una mejor persona, pero con la mentalidad correcta.

Es muy noble luchar por estar bien y conseguirlo, por más dolor que sienta uno por dentro. Si el mundo se empeña en lastimarte, demostra que vas a pelear y que sos fuerte. Saber que estás llevando a cabo acciones reales para alcanzar tu felicidad te dará paz. El premio llega a los que se esfuerzan por cambiar.
Cambiar requiere energía. Mucha más energía que permanecer en tu círculo de confort: cambiar requiere voluntad, y no se puede tener voluntad sin energía.
Ahora las buenas noticias: estás en el lugar indicado si necesitas ese empujoncito de gracia. No pretendo ser el dueño de la verdad ni mucho menos –cada vez que me creo el dueño de algo viene la vida y me golpea bien duro-, pero quizás haya algunas personas que necesitaban que les dijeran esto, y eso me motiva. Ojalá te esté transmitiendo mi energía y vos la tuya, estimado lector desconocido.
Yo puedo mostrarte un poco el camino, pero el primer paso lo das vos.

¿Con quién viajar?

Ya decidiste que querés viajar. ¡Genial! Te felicito por tu decisión. Va a ser una experiencia increíble e inolvidable, no lo dudes. Ahora, lo principal, ¿con quién vas? Esta es una pregunta fundamental.

Hay varias opciones:
Con uno o más amigos: Generalmente la opción que maneja la mayoría. Uno o varios amigos o amigas que tienen la misma sed de mundo que vos y deciden irse juntos por nuevos caminos. Una de las principales ventajas de viajar con amigos es que quizás te sientas más seguro con alguien que te acompañe, lo que para algunos puede resultar tranquilizador. Compartir experiencias con personas de confianza, que pueden asistirte en caso de necesidad, es una excelente opción, sobre todo para los que no se animan a salir solos. Un amigo es un tesoro, y viajar por diferentes lugares es una experiencia que sin duda no olvidarán.

Desventajas: A veces, mientras más grande sea el grupo, más difícil será tener contacto con otras personas. Una de las mejores cosas al viajar es conocer gente nueva y abrirse a nuevas formas de vida: pasar todo el tiempo con gente que viene del mismo lugar, come la misma comida, escucha la misma música y hace las mismas cosas que vos puede derivar en aislamiento y que, al final, sólo se vean las caras entre ustedes.
Además, ¿Tus amigos son de confianza? ¿Se van a aguantar las semanas que estén juntos? ¿Llevan el mismo dinero? ¿Son delicados para comer? ¿Y para dormir? ¿Ronca? ¿Se emborracha? ¿Hace espectáculos por ahí? ¿Qué pasa si algunos quieren ir de discoteca en discoteca y otros de museo en museo? ¿Y si en mitad del camino el amigo se empieza a quejar del clima, del cansancio, de la comida, del lugar? ¿Vas a dejar cosas sin hacer por ir detrás de tus amigos o vas a vivir tu propio viaje? La experiencia hará que se conozcan a fondo si aún no lo hicieron, lo que puede significar el fortalecimiento de una hermosa amistad o que ya no quieran verse ni en figuritas.

Con tu pareja. ¡Qué viva el amor! Decidieron irse juntos. Ambos forman una relación consolidada y quieren vivir una experiencia inolvidable. No se imaginan la vida si no es uno al lado del otro y los emociona saber que juntos transitarán por nuevos caminos.

Viajar puede fortalecer una relación consolidada si la honestidad, la confianza y el respeto son valores fundamentales en la pareja. Al igual que las copas de vidrio, si el vínculo es demasiado frágil puede destruirse durante un viaje. Si bien ambas posibilidades son positivas a largo plazo, hay que tener mucho cuidado con la persona que uno tiene al lado para no causar dolor ni lastimarse uno mismo. Déjame contarte estas historias reales.

Juan y María viajaban juntos. Una noche, María tuvo relaciones con un desconocido en el baño del hostel mientras Juan dormía en la habitación. Al otro día desayunaron todos juntos, como si nada hubiera pasado.

Martín y Celeste viajaban juntos. Bastaron un par de días para que se dieran cuenta de que no se soportaban: discutían todo el tiempo, se hacían escenas de celos y no soportaban la presencia del otro. Se separaron a las tres semanas.

Pedro y Mariana viajaban juntos. Una noche, Mariana encontró a Pedro totalmente borracho, besándose con una desconocida. El viaje se arruinó, volvieron a su ciudad de origen, se separaron y no volvieron a verse.

Si apenas leíste las historias pensaste que es imposible que esto les pase a ustedes, con lo que se quieren, quizás debas tener cuidado y prestar atención a estos consejos. Los seres humanos somos eso, seres humanos, con virtudes y defectos. Es necesario que estés preparado para no llevarte sorpresas y convertir una experiencia que debería ser hermosa en algo que te haga sufrir. No vale la pena.

Solo: querés irte solo o sola, porque nadie coincide con tus tiempos, ni con tus planes, ni con tu forma de vida.
Yo prefiero viajar solo, porque me conozco. Necesariamente vas a tener que volverte sociable y hablarás con la gente. Harás nuevos amigos, estarás en contacto con los locales, nadie estará presionándote. Serás realmente libre y aprenderás más rapido el idioma del lugar si es tu intención.
Desventajas: en ocasiones te sentirás solo y dudarás en si hiciste lo correcto en irte de esa manera.
La primera vez que salí de viaje, me fui solo. El segundo día conocí a la gente que me acompaño durante el mes siguiente, y con algunos de ellos formé una amistad perdurable y aun mantengo contacto. Vas a conocer gente y podrás viajar con ellos. Si queres viajar solo, también podrás hacerlo. Seas hombre o mujer, no tengas miedo.

¿Qué llevar?


Bueno, ya te decidiste, querés viajar. Te voy a indicar la menor cantidad posible de cosas que necesitas para tu viaje. Leí en muchas guías que necesitas una cámara profesional con trípode, una navaja suiza de cientos de dólares y unas botas de escalador para subir al Everest. Buenas noticias: nada de eso es necesario, todo es prescindible. Ahora, si tenés una Victorinox, una cámara profesional y unas super botas de trekking, llevalas. PERO NO GASTES UN MONTÓN DE PLATA EN COSAS ANTES DE VIAJAR, es mejor que guardes esa plata y la gastes en tu viaje (salvo que seas millonario, que no es mi caso). Lo importante es hacia dónde vas, no las cosas que traes desde donde venís.
Partiremos de la base que manejás un presupuesto más o menos bajo. A partir de esto, las cosas que vayas a comprar y llevar tenés que decidís vos, porque necesariamente van con tu personalidad.
Por ejemplo, yo no puedo viajar sin camisas floreadas, porque son parte de mí mismo, me siento muy cómodo cuando las uso y no concibo mi vida sin ellas. Estoy exagerando, solo es un ejemplo. Lo que quiero decir es que el secreto es que seas vos mismo. Cada ser humano es diferente. No importa que digan los demás: hay gente que lleva mochila, otros llevan carrito y algunos que no llevan nada. Algunos usan carpa, otros hamaca, otros bolsa de dormir, otros nada.

Hay personas que necesitan diez cremas y otros que jamás usan shampoo.

Lo que vayas a llevar depende fundamentalmente de tu personalidad y de tu resistencia. ¿Querés llevar cuatro pares de zapatos? Perfecto, pero no quiero escuchar que no aguantes el dolor cuando camines diez kilómetros con una mochila de quince kilos en tu espalda.

Este punto es fundamental. Salvo que vayas a la luna, en el lugar donde vayas también venden ropa. También tenés que considerar tus aficiones: si sos músico vas a llevar tu instrumento, si sos fotógrafo tu cámara. Conocí un chef que llevaba ollas, sartenes, cubiertos y hasta condimentos.

Yo recomiendo lo siguiente:

Una mochila en la que cargues lo menos posible. Una de 60 litros es más que suficiente para darle diez vueltas al mundo. Es importante que tenga
• un compartimiento arriba que sea desmontable para moverte por ciudades o trekkings de un día
• Correas en la cintura, en el pecho y varillas metálicas que sigan el dibujo de tu columna vertebral para que el peso se distribuya en las piernas y no en tu espalda.
• Un cubremochilas que venga incluido y que se guarde en un cierre de abajo, por si decide caer una lluvia inoportuna.
Si tenés una mochila mucho más modesta, ANDÁ IGUAL. NO ESPERES JUNTAR QUINIENTOS DÓLARES PARA COMPRARTE UNA SUPER MOCHILA. Reíte de tu inexperiencia y aprendé. Es parte del viaje. Repito: nada es imprescindible, ni siquiera la mochila.
Un viajero es más o menos experimentado según la cantidad de cosas que lleve. Esto puede determinar si tu viaje será lindo o feo, y pongo especialmente énfasis en este punto: no querés dolores de espaldas, ni hernias, ni ningún problema de salud que pueda arruinarte. Antes de salir, caminá veinte cuadras con la mochila en tu espalda. ¿Sentiste un mínimo de incomodidad? Andá y vaciala, porque vas a caminar mucho más y no podrás volver a casa en una hora. ¿Te cansaste? Jijiji, jujuju, será muy lindo verte sudar por las calles y los cerros de Potosí.
Una bolsa de dormir buena, en lo posible de cuatro estaciones. Las bolsas o saco de dormir se dividen en dos, tres o cuatro estaciones, estas últimas aptas para todo tipo de clima, incluso de alta montaña. Si vas a recorrer Panamá y Costa Rica con una de dos estaciones alcanza. Si vas a Tierra de Fuego en julio necesitarás una de cuatro.

Recomiendo no escatimar en gastos para ninguno de estos dos elementos y comprar algo bueno. Una inversión inicial importante hará que puedas viajar todo lo que quieras sin preocuparte. Sin embargo, podés viajar sin mochila y sin saco. Lo único que verdaderamente necesitas es tu voluntad.

Algunos llevan una mochila de ataque, es decir una mochila extra con objetos personales que utilizan para excursiones cortas o para manejarse por la ciudad. Yo no la recomiendo: es algo más que cuidar y vas a llenarla con cosas innecesarias, lo que se traduce en más peso y menos ganas de caminar. Lo ideal es una parte de la mochila grande se desprenda y puedas usarlo como mochila de ataque.

Objetos que pueden servirte:

Smartphone y cargador: porque tenés cámara de fotos, linterna, posibilidad de descargarte mapas offline y usarlos solo con GPS, y porque en las ciudades hay wifi por todos lados para comunicarte con tus seres queridos. No es necesario que sea el último modelo y es mejor si no llama mucho la atención. En otros países los enchufes son diferentes, por lo que una inversión en un adaptador global no es mala idea. Yo tengo este:

Carpa: si es una muy chica y liviana puede ser. Yo tenía una y terminé regalándola. ¿Por qué? Porque pesaba demasiado y de todos modos no atajaba la lluvia. Para mi, no es necesario, pero hay gente que piensa ir de camping todo el tiempo y no quiere dormir a la intemperie. Es comprensible, pero yo prefiero dormir bajo las estrellas, porque nunca llevo muchas cosas. Es buena opción si se van de a dos o más, y se van turnando para llevarla. Si llueve mucho, de todas formas te vas a mojar (y todas tus cosas también).
Hamaca: hay algunas que son muy livianas y en mi consideración son mejores que las carpas: pesan menos, ocupan menos espacio y pueden armarse en casi cualquier lado. Hay unas que son tipo militar que son buenas para espantar a los mosquitos, aunque al ser cerradas pueden ser calurosas.

Ropa: la menor cantidad posible. Es difícil resistir a la tentación de llevarnos el armario completo, pero la ropa pesa, y la ropa sucia pesa más. En este caso, comodidad es belleza: llévate ropa con la que te sientas cómoda y evitá telas que tarden en secarse, como el algodón.

Un par de zapatillas para caminar. No es necesario que sean las más caras ni último modelo, pero si que tengan suela ancha. Yo me recorrí medio continente con estas:

Si somos muy coquetos, podemos llevar un calzado extra para salir y caminar por las ciudades. Lo recomendable es que ocupe poco espacio y que sea liviano. Si pensás ir a la playa, mejor te comprás un par de ojotas allá, cuando estés seguro de que va a hacer calor y las vas a usar. Si tenés unas ojotas, llevalas. Las crocs son muy feas pero cómodas, livianas y multifuncionales. Lo malo: ocupan mucho espacio en viajes largos.
Ropa interior: si tenés prendas térmicas super especiales que filtran la humedad, evitan el mal olor y son fáciles de lavar y secar es excelente, llevalas. Ahora bien: no gastes en boludeces. Sobreviví cuatro meses con dos bóxers comunes: usaba uno, lo lavaba al bañarme y me ponía el otro al salir. Este ejemplo poco fino es para alentar la idea de que para viajar no es necesario comprar cosas carísimas ni llevar mucha ropa.
Medias: si tenés medias térmicas super especiales que filtran la humedad, evitan el mal olor y son fáciles de lavar y secar es excelente, llevalas. Ahora bien: no gastes en boludeces. Con las medias que tenés en tu casa alcanza. Ni siquiera es necesario que sean todas del mismo par. El ser humano necesita muy poco para vivir.
Papeles: es recomendable sacar pasaporte, por más que vayamos a países limítrofes. Es necesario para moverse con tranquilidad y no manejar tantos papeles, como es el caso de los que presentan cédula. El trámite en migraciones suele ser más rápido. Además, es genial llenarlo de sellos de colores.
Tarjeta de crédito o débito: no importa si tiene o no fondos, o si funciona. En la frontera entre Colombia y Panamá me otorgaron el permiso solo con mostrar mi tarjeta (que no tenía fondos). Como alguien dijo alguna vez, a los funcionarios les impresiona ver plásticos de colores.
Carnet de conducir: porque uno nunca sabe. Si tenés, llévalo. Si no, no importa.
Es importante escanear los documentos y guardarlos en algún lugar al que se pueda acceder online. Uno nunca sabe: siempre es mejor tener los documentos digitalizados ante cualquier eventualidad.

Carnet de estudiante: es fácil de sacar y en muchos lugares (como Machu Picchu o museos) te dan un descuento por presentarlo.
En Córdoba (Argentina) te colocan gratis la inyección contra la fiebre amarilla. A mi no me pidieron jamás el comprobante ni conocí a alguien que se lo hayan pedido., pero por las dudas no se confíen.
(Edit: me pidieron el certificado de la fiebre amarilla en Guayana Francesa. Se me había mojado días antes, en Belem do Pará. Hubieran visto el estado del carnet… lamentable. Pero sirvió).
Corrupción
Con profundo dolor debo admitir que en la mayoría de los países del mundo existe la corrupción, en algunos más.-
– Narcotráfico – Impunidad
EN QUE VAS? A DEDO, EN BONDI. COMO PEDIR REBAJAS Y DONDE COMPRAR. QUE HACER SI TE ROBAN. EL METODO MANUEL.
¿En que ir?
Esta suele ser la pregunta del millón: en transporte público, a dedo, en bici, en moto, en auto. Puedo hablar de los dos primeros, porque fueron los que utilice.
Que to
Contaré mi experiencia en la ruta. Hice dedo en Perú, en Ecuador, en Panamá, en Costa Rica, en Nicaragua, en El Salvador, en Guatemala, en México y en Belice. En todos, tarde o temprano, me llevaron, y en ningún lugar me quisieron matar ni nada de eso. Sin embargo, algunos consejos para el viajero que piense que hacer dedo al lado de la ruta será emocionante:
• Si creen que la técnica está en pararse al lado de una carretera y agitar el pulgar hasta que paren los autos, se equivoca.
La forma de moverte dependerá fundamentalmente del país donde te encuentres. En Bolivia, por ejemplo, los buses son muy baratos y por quince dólares podés cruzar el país de punta a punta en un transporte de mediana calidad. Además, casi nadie te levantará en la ruta en caso de hacer autostop. Conclusión: conviene ir en bus. También hay tren, pero la red ferroviaria no cubre todo el paí
COMO SUBSISTIR
Éste es un texto para mi yo del pasado, a quien le hubiera encantado leer algo así antes de viajar por primera vez.

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¿Una monedita, loco?

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