Problemas en la cocina
En Malevo aguanté dos horas para ir al baño y un cocinero me apuró a los gritos. Salí con sangre en el ojo y casi terminamos a las piñas.
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En Malevo aguanté dos horas para ir al baño y un cocinero me apuró a los gritos. Salí con sangre en el ojo y casi terminamos a las piñas.
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Tres días sin cama en Belice, un vuelo barato con whisky y el regreso a Medellín: Palm Tree, un tal David políglota y el comienzo de Malevo.
Me cobraron 30 dólares para entrar a Belice. Sin plata, terminé durmiendo en la parada del aeropuerto: WiFi, café, estrellas y amor de extraños.
Amor y mosquitos en la parada del colectivo Leer más »
Dejo CDMX y voy rumbo a Belice con poca plata: tortas imposibles, nombres graciosos, mar gris y una noche solo en una terminal, con Borges encima.
Nuestro vasto deseo y nuestra grande miseria Leer más »
Viví casi un mes en CDMX en casa de un amigo con pasado narco: familia, porros, mugre, ternura y amenazas. Y me fui sin hacer ruido.
El sobrinito del Chapo Leer más »
Una fiesta de 15 en CDMX, pulque, mezcal y una competencia de platos. En el apagón entendí algo: en esta parte del mundo, somos hermanos.
En esta parte del mundo Leer más »
Llegué a CDMX, laburé 20 horas armando una fiesta, y en la pista me quebré: cambié el fondo del celu y sentí culpa. México, mota y duelo.
Llévate a un chilango cuando te vayas Leer más »
Crucé a México, hice dedo como un animal y viví el lujo de comer tacos con Coca. Entre mugre y rutas, Oaxaca se me quedó grabada.
El colmo de la opulencia Leer más »
Un chiste nica me abrió las puertas. Después, Rolando Ángel me subió al camión rumbo a Guatemala: rutas, hamaca bajo el chasis y un ángel real.
El ángel de la ruta Leer más »
Crucé a El Salvador con nueve dólares. Encontré una iglesia con ‘dormida gratis’, cambié un termo por techo y una señora me dio de comer como a un hijo. Esa noche, detrás de unos barrotes, la luna me devolvió a Ángeles.