El ángel de la ruta
Un chiste nica me abrió las puertas. Después, Rolando Ángel me subió al camión rumbo a Guatemala: rutas, hamaca bajo el chasis y un ángel real.
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Un chiste nica me abrió las puertas. Después, Rolando Ángel me subió al camión rumbo a Guatemala: rutas, hamaca bajo el chasis y un ángel real.
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Crucé a El Salvador con nueve dólares. Encontré una iglesia con ‘dormida gratis’, cambié un termo por techo y una señora me dio de comer como a un hijo. Esa noche, detrás de unos barrotes, la luna me devolvió a Ángeles.
Me dijeron que no fuera. Que era pobre. Que era peligroso. Crucé igual: barba, hambre y nueve dólares. Iba directo al lugar del que todos huían.
Al encuentro de El Salvador Leer más »
Hablar de San Juan del Sur me obliga a hablar de Josh. Lo conocí en mi segundo día en la ciudad. Estaba sentado afuera del hostel, junto a otra persona cuyo rostro no recuerdo. Yo volvía de la playa, después de que la furia del Pacífico azotara mi cuerpo y me dejara exhausto. El que
Desde las profundidades clamo por ti Leer más »
Este lugar es sombrío. Espeluznante. Una oscura sombra parece cubrir cada rincón de la ciudad y no puedo evitar sentir que también se oscurece un poco mi alma. Son las 7 de la tarde y escribo desde la barra del Happy House Hostel, el último lugar que recomendaría en el universo. A mi lado hay
Monstruo sin correa Leer más »
En un día torcido, me quisieron cobrar de más en Guápiles, me dejaron afuera de un bus en San José y casi quedé atrapado en la frontera por no tener córdobas. Nicaragua me recibió con la mano en el bolsillo ajeno.
Las piedras del camino Leer más »
Podría describir el paisaje que ofrece San Gerardo Rivas, pero no le haría justicia a semejante obra de la naturaleza. En este lugar me sentí en el paraíso. Un río cercano, el Talarí, me arrullaba al dormir. Aquello era mágico, de película. Qué lugar tan maravilloso. Trabajé un mes como voluntario en el Hostel Casa
En el Jardín del Edén Leer más »
En Costa Rica cruzamos de la selva a un supermercado, de la calle a una mansión con PlayStation, y de la amistad a una línea roja: robarle al tipo que te dio de comer. Ahí entendí que tenía que seguir solo.
Esperamos quince minutos a un costado de la autopista hasta que un colombiano frenó y dio la vuelta para llevarnos. Nos compró comida y nos dijo que iba hasta David, ciudad ubicada en el extremo norte del país. Aquello era fantástico. ¿Se puede ser tan genial en la vida? Sí se puede, si no, miren
La puerta que se abrió demasiado tarde Leer más »
Mugriento, con hambre y casi sin un peso, llego a la terminal de Panamá sintiendo que, igual, estoy donde quiero estar. Entre islas desiertas, mochileros sin un mango y rascacielos brillantes, empiezo de verdad a recibirme de mochilero.
Hasta el último Balboa Leer más »