Guerra de Ucrania

Lo que pasa cuando un periodista sin chaleco se mete en una guerra. Y lo que pasa después.

Viajo y Escribo en Ucrania: diario de guerra #21

Llegué a Odesa buscando aire y encontré una ciudad militarizada hasta el absurdo: controles, pedidos de documentos, órdenes de borrar fotos, paranoia. Quería ver el mar Negro y terminé viéndolo a escondidas, como si el agua fuera un secreto militar. En medio del hartazgo y la soledad, una pareja de soldados caminando de la mano me dejó la única luz del viaje. Después de eso, supe que mi tiempo en Ucrania había llegado a su fin.

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Viajo y Escribo en Ucrania: Interludio

En abril de 2003 un profesor y toda una clase inventaron un país —Grushnik— para tenderme una trampa y humillar al gordito que se sabía las capitales de memoria. Casi veinte años después, ya fuera de Ucrania y camino a Moldavia, ese recuerdo volvió con una nitidez pegajosa. Los libros me trajeron hasta acá, me hicieron distinto, y durante mucho tiempo pensé que ese precio era la soledad. Todavía me pregunto qué fue real: el país inventado o la herida.

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Viajo y Escribo en Ucrania: diario de guerra #22

Salí de Odesa rumbo a Moldavia esperando un viaje de tres horas y tardé casi ocho, entre controles, tanques y pasaportes sellados. Al cruzar la frontera, el mundo cambió: campos verdes, negocios abastecidos, gente caminando sin mirar al cielo. En Chisináu me cayó la ficha de verdad: yo me iba, ellos se quedaban en guerra. Al día siguiente intenté entrar a Transnistria, pero por decir que era periodista me bajaron del colectivo y me devolvieron a Moldavia con una advertencia: estaba en una lista negra.

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Viajo y Escribo en Ucrania: epílogo

Cuando pienso en Ucrania, lo primero que me sale es esto: no hice tanto como quería. Le pondría un seis a mi cobertura. Fui sin cámara, sin traductor, sin chofer, con el cuerpo, el celular y el inglés que podía. Volví con un puñado de notas, la conciencia de mis límites y una bronca que no se me va: la guerra no perdona a los verdes, y hay colegas que se disfrazan de héroes cuando la gente alrededor está mucho más expuesta. Yo no quiero ser un mito ni un fantasma con casco. Quiero haber estado, haber mirado, haber escrito y haber vuelto para contarlo lo mejor que pude.

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