5 de junio de 2024
Un dÃa más con vida. Son las 00:08 y en diez horas debo estar lavando platos en el restaurante de Válter. Me siento un fracasado. Un mediocre. Un tipo que jamás hará nada importante en su vida y que lava platos porque lo merece, porque ni siquiera fue capaz de desempeñar correctamente un trabajo como mesero.
Bueno, asà están las cosas. No puedo caer mucho más bajo que esto, ¿no? Cruzar el mundo para terminar lavando platos en Elvange, una comuna perdida en el sureste de Luxemburgo.
Acaban de llegar los pibes, mis compañeros de trabajo, que se fueron a Thionville a comprar merca. La promesa está hecha. Escribir todos los dÃas. Todos. No puedo dejar de escribir.
6 de junio de 2024
Acá estoy. Cumpliendo mi promesa.
Hoy fue un buen dÃa. Empezó mal porque el jefe se quejó de que el lunes estaba sucia la cocina (puzza). Es verdad: no la dejé impecable. Pero hermano, ¿viste lo que fue el laburo del lunes? Trece horas sin parar. Y te pedà que me pagaras, pero no me pagaste. Sin dinero no se puede trabajar.
Hoy no tuve tanto laburo, pero igual me pasé unas once horas lavando platos, bandejas, cubiertos, ollas y sartenes. Lo de siempre.
Tuve buenas noticias. Me llegó un mail de Flink pidiéndome los datos de mi cuenta bancaria. Espero que eso signifique que tengo una solicitud en proceso y que mañana me manden el contrato. Sé que estoy pidiendo mucho, pero no estarÃa mal que mañana fuese el último dÃa de trabajo en el restaurante de Válter. Me encantarÃa.
Poder mudarme a Colonia, a Düsseldorf o a BerlÃn y trabajar como delivery. Tener una vida de trabajo honesto y creciendo todos los dÃas. No lavando platos en una cocina oscura de un coqueto restaurante de Luxemburgo. No con gente que se droga. No con gente que cada dÃa se aleja más de Dios.
Tengo que contar muchas cosas: de Ismael, de Scalella, de Vincenzo, de Dawin, de Michele, Paulo, Stefano y Juan. De Luca y de los napolitanos en general. Tengo que hablar de todo. Lo haré.
Ahora a dormir. Mañana se trabaja. Pero mi promesa, por hoy, está cumplida.
Espero buenas noticias.
8 de junio de 2024
Acá estoy, cumpliendo la promesa. Tengo cinco minutos. Ya tengo que irme a trabajar. Hoy será un dÃa largo. Pero no puedo tener dÃas cero. Ayer tuve un dÃa cero y se me rompieron los lentes.
Trabajé muchÃsimo y terminé muy cansado. SentÃa que la espalda se me partÃa en dos. El trabajo es espantoso y sufro al hacerlo. Todo sea por el dinero. El dinero me servirá para todo: para viajar, para volver a Argentina, para asentarme en Alemania. Ahora más que nunca siento que Alemania serÃa un excelente lugar para vivir y para generar algo de dinero.
Ya me voy a trabajar. Obvio que tengo que escribir más, lo sé, pero al menos es algo.
Suenan las campanas. Son las 17. Debo irme.
