Federico Piccioni Aimar

El autor de este sitio.

Armé la carpa en el living. Porque sí.

Celeste

En Medellín alquilé una pieza barata con una estudiante chocoana y su gata obesa, Celeste. Pensé que el problema iban a ser los porros a las cinco de la mañana, pero la verdadera dueña de la casa era la gata. Entre comida en el piso, maullidos a la madrugada y una carpa armada en el living, terminé entendiendo que yo ahí estaba de más.

Celeste Leer más »

Máncora. La ciudad no me invitó a quedarme.

Siempre al acecho

Dejé Lima, hice dedo hasta Máncora y en un día llegué al paraíso de playa y hostel barato. Pero pronto entendí por qué me habían dicho que era peligroso: una pareja de colombianos y un argentino fueron asaltados y al pibe casi lo matan de una puñalada en el pulmón. Desde entonces, supe que el peligro también viaja y que en algunas playas conviene saber muy bien hacia qué lado doblar.

Siempre al acecho Leer más »