Los hombres rotos
En Lican Ray conocà hombres que hace años no se acercan a una mujer. No porque no puedan. Porque no quieren volver a pasar por lo mismo.
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En Lican Ray conocà hombres que hace años no se acercan a una mujer. No porque no puedan. Porque no quieren volver a pasar por lo mismo.
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Llegué a Lican Ray y caminé hasta la plaza. Ahà estaba Mario, el wn pelao. Nos dimos un abrazo. Mientras en Argentina contaban los votos, yo estaba en el sur de Chile con un amigo. Misión cumplida. Estoy feliz. Estoy viajando otra vez.
Estoy viajando otra vez Leer más »
Cajero, completo italiano, puchos y baño pago. Una hora en Temuco es suficiente para sentirse en Chile.
Un completo italiano Leer más »
CrucĂ© por Pino Hachado. El paso más fácil y rápido de mi vida. Quince minutos y ya estaba en Chile. Una señora confundiĂł su valija con la mĂa. El chofer hizo un chiste con cinco kilos de droga. Yo solo querĂa llegar a Temuco. Todo legal.
Cada vez que me voy de Argentina, el kirchnerismo pierde. No es casualidad. Es servicio pĂşblico.
El factor Piccioni Leer más »
Un vuelo en tres cuotas sin interés y una pregunta que no tiene respuesta fácil: ¿por qué viajás?
Otro nuevo comienzo Leer más »
El martes tuve uno de los sueños más reales y lúcidos de toda mi vida. El Colo llevaba cinco años muerto, pero ahà estaba, detrás del mostrador, sirviéndome una Sprite. No pudimos tocarnos, pero nuestras almas se abrazaron. Cuando desperté, fui al kiosco, agarré una gaseosa y me senté a escribir esto.
La vuelta del Colo Leer más »
Tres noches de caravana, una pregunta seria y ninguna respuesta tranquilizadora.
Estoy enfermo por la joda mal Leer más »
Volvà a Argentina: asados, joda, otro romance fallido, un duelo silencioso, veinte kilos de más y las paredes recién pintadas.
Treinta pedidos por dĂa. Mil por mes. Seis meses. La cuenta que hice una vez por curiosidad y no pude dejar de pensar.